¿Y TÚ, DE QUÉ Y PARA QUÉ TE RÍES?

Toda la creación ríe, pero sólo el hombre ríe hasta las lágrimas”
Darwin

Probablemente, este sea el acto más puro y hermoso que podemos disfrutar, en una sociedad donde se nos olvida el compartir como seres humamos, lo que nos hace más humanos; la risa.

¿Cómo  resumir en unas líneas, toda la riqueza, todo el entramado que envuelve esta expresión humana universal, que es la risa? La propia risa nos desmantelaría todo intento por conceptualizarla.

El término risa deriva del latín “risus” regocijo o gozo que se siente interiormente. Y esa es su importancia, la tan buscada felicidad se concentra en una carcajada.

El placer de lo cómico

 

Cuando estamos de humor, de buen humor o de actitud lúdica, cualquier cosa tiende a provocar y despertar nuestra risa. Ahora bien cuando no estamos de humor;  no estamos para juegos, ni físicos ni mentales, y hasta lo más divertido nos puede parecer grotesco y desagradable.

Los estados de humor de juego se relacionan especialmente con nuestra infancia. Como niños, al jugar, mostramos nuestro lado más divertido,  creativo y alegre.  Nos expresamos física, mental y emocionalmente en armonía con la vida.

Un bebé nos permite comprender una de las más populares respuestas a la risa cómica. Si le ofrecemos  a un bebé un objeto que el desee, tenderá a querer  atraparlo, si se  lo escondemos, reirá de la  broma. Descubrirá que algo que iba a atrapar no está ahí.Como decía Kant “Lo cómico nace de una espera tensa que no desemboca bruscamente en nada”

La risa de lo cómico, lo que es risible, surgiría  así del contraste y del desacuerdo entre lo que esperamos y lo que se produce realmente. Detrás de esta risa bien podría estar una actitud lúdica o estado de buen humor.

Debemos ser conscientes  de que como adultos todavía conservamos, en diversos grados, este aprendizaje de la niñez,  de entrar en estado de espíritu lúdico, y por tanto gozar de las cosas con la emoción de lo cómico.

La neurofisiología nos dice  que la risa es estimulación de los centros de placer. Reímos para darnos placer, gozo, regocijo; reímos en situaciones agradables y reímos en situaciones adversas para conservar sobre todo el placer. La risa nos sitúa  por encima de los acontecimientos que consideraríamos medianamente desagradables, nos da un sentido de trascendencia ante los problemas.

 

La  risa “con” los demás.

¿Y que hay de la risa que contiene el  buen entendimiento, la  complicidad con otros? La risa es contagiosa, la risa crece se fortalece y retroalimenta contagiando y embriagándonos de buen humor sin necesidad siquiera de una razón. ¿Quién no se ha sorprendido riéndose contagiado por otras risas?

La risa pone en relación a los que ríen. Y no necesita nada  más. Nos sorprende y nos atrapa contagiando en ocasiones hasta los rostros más serios y amargados. Una carcajada franca y auténtica funde el hielo. La risa es una emoción cálida que reconforta las relaciones y nos hace más humanos.

Bebés y niños responden  a la sonrisa y a las risas de la  madre y de quienes los rodean. Esta es nuestra entrada oficial  en sociedad.  Esta interrelación es igual en cualquier parte del mundo, en todas las culturas. Es innato y universal.

Cuando llega la risa,  lo serio, lo incómodo, lo tenso, lo agresivo, se  desarma.  La risa hace “fundirse el hielo”, disuelve el formalismo, suprime las barreras, crea complicidad, construye  puentes hacia una convivencia más humana.

La risa nos recuerda que no estamos solos pues es la expresión pura de la comunicación que evolucionó antes que el lenguaje. “La risa es un ancestral y particular modo de comunicación auditiva prelingüistica, que ahora se presenta con el discurso y lenguaje modernos”. Rovert Provine

Bien es cierto que donde esté una risa franca que se preparen las flaquezas, las tiranías, los desalientos y las penas. No hay expresión más honesta que una risa del corazón. Una gran carcajada franca contagia al que escucha, al que mira y al que siente, porque es el manantial que  nace  del centro mismo del fluir  de la vida. A través de mi experiencia con la risa he visto desmoronarse las más frías y rígidas máscaras de simulados personajes de la tragicomedia del teatro de la vida. La risa es contagiosa y nos induce a  entrar en estados positivos y reafirmantes de la vida.

Si quieres vivir plenamente, ríe,  ríete hasta las lágrimas.
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