Un nuevo paradigma para una vida sana

El agua como transmisor y portador de información bioenergética

Entre el 60 y 70 por cien de nuestro peso es agua y todas las reacciones químicas que tienen lugar en nuestro organismo son en medio acuoso, así que, para optimizar el metabolismo y asegurar el correcto funcionamiento de todos los sistemas hace falta renovar constantemente el agua corporal.

 

El agua es un factor clave en el mantenimiento de la temperatura corporal y en el tránsito intestinal, por lo que se debe asegurar la ingesta suficiente de agua. Diariamente perdemos entre 2 y 3 litros de líquido a través del sudor, orina, respiración y heces. Si se produce deshidratación, se ralentiza un 3% el metabolismo, con un efecto similar al consumo de 60 kcal más por día, que se convierte en una ganancia de 3 Kg al año. Cuando falta agua, en el colon las heces se vuelvan más duras, aumentado la absorción de toxinas y la sobrecarga hepática para intentar expulsarlas. El agua además hidrata la piel y las mucosas, y lubrifica las articulaciones reduciendo el dolor en caso de artrosis, artritis o inflamación articular en general.

Sólo una cuarta parte del agua que nuestro cuerpo necesita puede ser suministrada por los alimentos sólidos (agua coloidal), así que se recomienda beber de 1,5 a 2 litros diarios de agua pudiendo ser en forma de infusiones, caldos, zumos o sopas. Hay que esforzarse en beber más, en climas calurosos, al realizar ejercicio o si se padece fiebre, diarrea, migrañas, cansancio, estreñimiento, sobrepeso, hipertensión, gastritis, dolor de articulaciones, síndrome premenstrual, colesterol, calambres, mal aliento, lengua sucia, arrugas, sequedad de piel, etc.

Si se vive en una zona donde el agua no se puede beber o es muy dura, se puede instalar filtros de carbón en el grifo de la cocina. Los que se se fundamentan en filtrar la cal, metales pesados, plomo (de viejas tuberías), nitratos (de los abonos), medicamentos (vertidos al medio ambiente), hormonas (procedentes de envases plásticos), residuos de pinturas o cosméticos, pesticidas, herbicidas, flúor, etc.; pero no mejoran la calidad biofísica del agua.

Como medida de prevención sanitaria, desde hace 25 años, las aguas potables en la mayoría de los hogares de Japón se ajustan a un pH ligeramente superior al de la sangre para evitar que el agua con un bajo pH, disuelva tóxicos presentes en los materiales con los que entra en contacto, como tuberías de plomo o cobre, elementos de aluminio o residuos de envases plásticos con un demostrado efecto cancerígeno.

Pero, hoy en día, a parte de la salubridad del agua (en función de la ausencia de partículas o contaminantes) recientes investigaciones biofísicas dan mayor importancia a la estructura molecular y a la vitalización del agua como vía para mejorar la salud de los seres vivos, pues, de hecho, lo que hoy bebemos es un agua biológicamente muerta.

Otras funciones importantes del agua en el cuerpo humano

§  Aportar hidratación y nutrientes a células y tejidos.

§  Regular la presión osmótica.

§  Regular el balance energético.

§  Regular el balance ácido-base.

§  Favorecer la depuración y la desintoxicación.

§  Mantener la elasticidad y firmeza de la piel, reforzando la estructura del colágeno.

Este nuevo paradigma de “agua sana” tiene en cuenta la vitalidad del agua y su ordenamiento o inteligencia molecular, conceptos que ya utiliza la Homeopatía desde hace muchas décadas. El agua biológicamente activa o vitalizada, posee información útil para la desintoxicación y la regeneración de los tejidos. Con respecto a la desintoxicación del organismo, se ha demostrado que el agua vitalizada y ajustada en su polaridad, alcalinidad y presión, favorece la eliminación de toxinas y la regeneración celular. Además elimina radicales libres y previene cálculos renales.

¿Alguna vez te has parado a pensar en los cristales de nieve? ¿Cómo es posible que millones de moléculas, donde cada una se compone de dos átomos de hidrógeno y una de oxígeno, puedan, crear estructuras de cristal tan maravillosas y variadas? ¿Qué principio de la creación se oculta detrás de estas figuras fascinantes? Los físicos han dado una respuesta a esta pregunta: la capacidad para crear estructuras de cristal tan variadas está en el agua misma. En las moléculas de agua, los átomos de hidrógeno y oxígeno forman un ángulo de 104,45 grados. El átomo de oxígeno en la “punta de la V” tiene una ligera carga negativa, es decir, es el polo negativo de la molécula. Los dos átomos de hidrógeno tienen una ligera carga positiva, son el polo positivo de la molécula. Este orden bipolar influye con sus fuerzas de atracción sobre otras moléculas de agua, que se juntan por medio de puentes de hidrógeno, formando redes tridimensionales de diferentes tamaños. Estos cluster son capaces de adaptar formas regulares y geométricas aún más grandes; pero no formas cualquiera, sino los 5 cuerpos platónicos: tetraedro, cubo, octaedro, dodecaedro e icosaedro, que posibilitan el almacenamiento de información en un líquido. La acción de la homeopatía o de las flores de Bach, tienen este principio como base.

Las fuerzas de succión, las turbulencias y los efectos físicos de los remolinos (riachuelos, cascadas, pozos, fuentes, manantiales, etc.) son las que mantienen el equilibrio en la naturaleza y por tanto también contribuyen a armonizan nuestra energía vital y a activar nuestro metabolismo. La forma natural de los meandros de los ríos, hace posible que el agua forme largas cadenas de moléculas y que se auto-purifique en su camino al mar. El premio Nobel de física Schröedinger, escribió que el ser humano se beneficia de poder absorber orden exterior. El biofísico austro-ruso Trincher afirmó que el secreto de la vida está en el agua, que preserva el orden y un coherente entrelazado de sus moléculas. Los expertos han concluido que el aprovechamiento de los minerales contenidos en el agua, depende del estado energético del agua. Además los tóxicos y las sustancias no aprovechables serán expulsados con más facilidad del cuerpo por medio del agua vitalizada.

Un aspecto muy serio, es la presión con que recibimos el agua en nuestros hogares, pues las tuberías de sección redonda y kilométricas, la estancan y ejercen fuerzas que descomponen sus estructuras portadoras de información. Por tanto no se debería transportar agua a través de tuberías kilométricas ni almacenarla inmóvil en botellas. Además no se debe perder de vista los procesos químicos a los que se somete el agua para garantizar la ausencia de microorganismos, que dejan residuos de cloro, flúor, de la purificación química y de radiaciones ionizantes.

El pionero en estudiar las propiedades físicas del agua potable fue Victor Schauberger, miembro de una familia austríaca de guardabosques. Dedicó su vida a la observación del agua, postulando 20 técnicas biofísicas para reestructurar el agua. Puso el acento en la necesidad de implementar formas de movimiento centrípetas en lugar de centrífugas, implosión en lugar de explosión. En la segunda guerra mundial sus descubrimientos fueron silenciados, siendo retomados por sus descendientes (su nieto Jörg Schauberger y el nuevo maestro del agua austríaco Otmar Grober).

Pruebas del Dr. Cyril Smith (Universidad de Salford) y del Profesor Fritz-Albert Popp (International Institute of Biophysics en Neuss), demostraron que el agua es capaz de almacenar información electromagnética (vibraciones) y alterar su estructura de cluster (puentes de hidrógeno entre las diferentes moléculas de H2O). Estos experimentos han sido trascendentales pues han demostrado que no solo, los microorganismos o partículas físicas pueden contaminar el agua, si no también determinadas frecuencias específicas. Mediante la vitalización del agua, de forma coherente o armónica con los clusters originales, se consigue el borrado de la información negativa y la introducción de vibraciones positivas, recuperando su estado de orden original.

Tras lo expuesto, el consumidor se preguntará naturalmente ¿y cómo puedo vitalizar el agua que consumo? Las investigaciones a día de hoy, aconsejan para el tratamiento del agua potable, las siguientes prioridades, filtración, aportarle movimiento (a través de remolinos, zonas de presión y succión), estructurarla de forma cristalina y subirle el pH a 7,6. Para ello existen diferentes métodos como el tratamiento magnético, gracias al campo de fuerza de los imanes se consigue la orientación uniforme de las moléculas de agua, pero es de duración limitada, pues rápidamente, recupera su ordenamiento original.

Tras 40 años de investigaciones el investigador coreano Dr. Mu Shik Jhon (Universidad de Utah, EEUU), diseñó el Vitalizer Plus, que estructura el agua en forma hexagonal, es decir, cristales líquidos que tienen la capacidad de transportar más eficazmente señales e informaciones, por su mayor estado energético y grado de ordenamiento. Favorece una más rápida hidratación, un mejor transporte de energía y nutrientes y la depuración del organismo. No necesita conexión al grifo de agua, ya que el agua se vierte directamente en la jarra desmontable, que genera un remolino de agua, oxigena, alcaliniza el agua y suministra minerales esenciales que ayudan a estabilizar durante 15 días las estructuras hexagonales.

Peter Gross, inventó la técnica GIE (Generación Industria Ecológica), que apareció por primera vez en Alemania en 1996. Esta técnica es la más completa para influir en la estructura interna del agua. Se basa en 15 procesos patentados copiados de la naturaleza, sin ningún elemento mecánico. Consigue una vitalización completa, que aporta información, añade energía y movimiento físico en forma de espiral o remolino (succión). No precisa de ningún mantenimiento ya que no sufre desgaste. Se pone en marcha con el flujo del agua y debido a su construcción, se convierte en un acumulador de energía orgónica. Se comenzó a instalar hace 10 años en España, en balnearios, piscinas, eco-aldeas, restaurantes, panaderías, jardines y en muchos hogares privados.

A modo de reflexión final, el agua, tiene además, un papel decisivo para la ampliación y la elevación de la conciencia, que al fin y al cabo es el sentido verdadero de nuestra vida. Dado que en la mística el agua corresponde al espíritu, siempre tuvo un papel destacado en las antiguas mitologías y religiones.

REFERENCIAS

§  Alexandersson, Olof. Victor Schauberger. Agua Viva. Editorial EcoHabitar. 2004.

§  Mu Shik Jhon. El puzzle del agua y la clave hexagonal. Editorial EcoHabitar.2004.

§  López Viéitez A. Activa tu metabolismo con la Dieta Coherente. Ediciones Cydonia. 2011.

§  López Viéitez A. Dieta Coherente. Un Nuevo Yo en dos Semanas. Servicio Universidad. 2009.
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