La terapia craneosacral biodinamica

Hace unos días, en la consulta Rosa, una paciente me comentaba: estoy más tranquila. Hace un par de meses no me tomaba las cosas con esta tranquilidad. Mi hijo adolescente me intenta provocar y no me altero. Tengo problemas en el trabajo y ya no me afectan como antes, es más, tranquilizo a la gente que está a mí alrededor. Duermo profundamente, la relación con mi marido ha mejorado mucho, estoy con más energía y los amigos de dicen que me ven más contenta. ¿Qué ha pasado?

Rosa llegó hace dos meses a la consulta presentando un cuadro de simpaticotonía importante, es decir, su sistema nervioso simpático, el acelerador del cuerpo, estaba muy activo y esto la llevaba a estar siempre ansiosa, a reaccionar ante la menor provocación,   buscar conflictos en su relación de pareja y en el trabajo, no dormir bien, no tener energía, estar siempre malhumorada y cansada.

Este es el cuadro habitual de estrés. Básicamente reaccionamos de manera primaria ante una situación estresante, como mamíferos que somos. No somos muy distintos, físicamente hablando, de los hombres prehistóricos. Ante una situación que nos genera estrés, las glándulas suprarrenales empiezan a segregar adrenalina. Esta nos prepara para luchar o huir. La sangre se acumula en brazos y piernas para tener fuerza para pelear  o correr. Pero se va de los órganos internos por si hay una pelea y se produce una herida, para que no sangren. El corazón bombea más rápido. La respiración es más superficial y se acelera. Cuando un hombre prehistórico estaba en la puerta de su caverna, contemplando el fuego, y llegaba un tigre dientes de sable dispuesto a devorar a toda su tribu, a este hombre sus suprarrenales le segregaban una buena dosis de adrenalina, que le daba fuerza para pelear y matarle. Con el ejercicio físico de la pelea, la adrenalina se consumía, y el hombre, tras un rato de emoción fuerte, poco a poco iba estabilizando sus constantes vitales, y a las pocas horas estaba como nuevo.

Hoy en día no es el tigre dientes de sable el que viene a provocar una descarga de adrenalina. Es nuestro jefe, un compañero de trabajo, la pareja… y, obviamente, no les podemos hacer daño ni salir corriendo. Pese a que, a veces, sea lo que más deseemos hacer. La adrenalina genera los mismos efectos que en el hombre prehistórico. Pero se queda en sangre, pues no la liberamos luchando o huyendo. Volviendo a generarse los mismos efectos cuando recordamos la situación estresante. Esto es, si nos ha sucedido algo con nuestro jefe a las 11 de la mañana, que a duras penas, hemos conseguido equilibrar, y al llegar a nuestro hogar, nuestra pareja nos hace la inocente pregunta de: Que tal tu día cariño? Al recordarlo se vuelven a producir los mismos efectos nefastos en nuestro organismo, el mismo círculo del estrés. Y nos vamos a la cama con esta dosis en nuestro cuerpo. Día tras día. Alterando profundamente el organismo. Y entramos en la espiral de simpaticotonía que tantos problemas nos puede ocasionar.

¿Cómo es útil en estos casos la TERAPIA CRANEOSACRAL BIODINÁMICA? Equilibrando la salud de manera que el organismo sea capaz de auto sanarse, que es lo que hace normalmente en estado de salud. Tenemos un cuerpo físico, sustentado por un cuerpo energético, completado por el mental, el emocional y guiado por el espiritual. Somos seres humanos. Como Seres tenemos en común la Fuente, el Espíritu. Como humanos cada uno tenemos nuestra propia historia personal, historia que se inscribe en nuestro cuerpo físico. Hay partes de esta historia personal que no hemos digerido, asimilado, ni aceptado sanamente, por lo que no hemos aprendido de ellas y no las hemos soltado. Estas partes tienen que ver con la concepción, el nacimiento, experiencias en la primera infancia, adolescencia, madurez,…. Todo esto, al no estar asimilado, se plasma en nuestro cuerpo por medio de tensiones, dolores y enfermedades.

Todos tenemos estos agujeros negros hacia los que, a veces, nos sentimos atraídos, a nuestro pesar, y que nos traen sufrimiento a nuestra vida. Una de estas experiencias de vida no digeridas podría ser este conflicto con el jefe, la pareja o los hijos, que nos generan el estrés y la simpaticotonía.

La TERAPIA CRANEOSACRAL BIODINÁMICA es el arte de acompañar a un Ser humano en un viaje hacia su interior, visitando y dejando marchar distintas experiencias de vida no digeridas, para llegar a un estado de salud completo. Esta terapia puede experimentarse desde el plano físico, apoyando procesos de liberación de tejidos óseos, viscerales o membranosos; facilitando liberaciones emocionales; equilibrando la energía y ayudando a la persona a conectar con su Ser. Todo desde un estado meditativo, respetuoso, entrando en conexión con una profunda fuente de bienestar interior, de Quietud. Es útil para cualquier desajuste físico, emocional o mental, producido por cualquier experiencia de vida no digerida: nacimiento, accidentes, traumas, tensiones mantenidas… Produce un gran bienestar y equilibrio a todos los niveles.

Durante el curso de formación el alumno y futuro terapeuta, además de adquirir información de anatomía, psicología, programación neurolingüística, focussíng y otras técnicas, vivencia experiencias vitales que le dan información sobre sí mismo, sobre sus propias experiencias de vida no digeridas, para después, una vez terminada su formación, pueda ayudar a otras personas apoyándoles en su proceso vital de contactar con su salud, equilibrio y bienestar.
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