Enfermedades crónicas y alimentación

Nunca hemos tenido tanta y tan buena información para alimentarnos como ahora. Sin embargo, el 95% de las personas que siguen dietas, fracasan en los primeros meses. A nuestra consulta acuden muchas personas cansadas de dietas estrictas, pues recuperan más kilos de los que tenían inicialmente y además, como veremos a continuación, comprometen su salud.

Ya los antiguos griegos se dieron cuenta del enorme potencial curativo de los alimentos, y fue Hipócrates quien acuñó la frase “Deja que los alimentos sean tu medicina y que tu medicina sea el alimento”. 

Dígame amigo lector si no se ve reflejado en alguno de estos aspectos.

 

¿Tiene Sobrepeso?

¿Tiene hambre entre comidas? ¿Picotea entre horas?

¿Cansado? ¿Llega con poca vitalidad al final del día?

¿Dolor cabeza al menos una vez a la semana?

¿Tiene mal aliento? ¿Gases?

¿Tiene hipertensión, colesterol o triglicéridos?

¿Es diabético? ¿Antecedentes familiares?

¿Contracturas musculares? ¿Artrosis, artritis u osteoporosis?

¿Diurético, anticonceptivo, antihipertesivo, antiácido o hipocolesterolemiante?

¿Le cuesta conciliar el sueño? ¿Se levanta cansado por la mañana?

¿Está más sensible o irascible de lo habitual? ¿Depresión?

¿Considera que padece estrés o ansiedad?

¿Realiza ejercicio físico intenso?

 

Una respuesta afirmativa a más de tres aspectos indica que debemos cambiar nuestros hábitos alimentarios y seguir la Dieta Coherente para evitar que se manifieste nuestra susceptibilidad genética hacia ciertas enfermedades.

 

Quisiera hacer una reflexión con ustedes: vivimos en una sociedad desarrollada pero, a pesar de estar sobrealimentados, estamos desnutridos y enfermos.

El patrón alimentario moderno, rico en cereales y aceites refinados, azúcar y alimentos procesados; pero también el ayuno prolongado y el estrés crónico al que estamos sometidos, provocan un aumento de los niveles de insulina en sangre.

 

En respuesta a la ingesta de Hidratos de Carbono (HC), el páncreas segrega insulina, hormona que regula la entrada de azúcar a las células. Pero si ingerimos un exceso de HC de forma habitual y no lo equilibramos con proteína y grasa favorable, la concentración de insulina en sangre permanecerá  alta de forma mantenida en el tiempo.

Este estado conocido como hiperinsulinemia, provoca a corto plazo un bajón de azúcar o hipoglucemia, que se caracteriza por hambre, cansancio y sueño; y además favorece un aumento del porcentaje de grasa corporal, porque almacenamos más grasa  y no quemamos los depósitos. Pero ojo!, lejos de ser un problema sólo estético, las células del tejido graso o adiposo, los adipocitos, son muy activos metabólicamente, y liberan hormonas proinflamatorias, que promueven las enfermedades crónicas.

 

Esta situación, en la que seguro se encuentra alguno de ustedes, pasa bastante desapercibida, la persona tiene un ligero sobrepeso y se manifiestan una serie de síntomas inespecíficos que leídos de forma global alertan de la presencia de Inflamación Metabólica, responsable en última instancia de las enfermedades de la civilización moderna: cáncer, diabetes, cardiovasculares, demencias, autoinmunes, fibromialgia, psoriasis, Parkinson, “itis” (tendinitis, artritis, gingivitis…) y un largo etcétera

 

 

Es en este tipo de patologías donde la Dieta Coherente tiene un efecto más abrumador puesto que, siempre en colaboración con el médico de atención primaria, el seguimiento de esta dieta limpia, facilita un buen control del dolor, inflamación y de los parámetros sanguíneos y así, ir reduciendo la medicación para reducir el ensuciamiento del cuerpo que cronifica la enfermedad crónica.

 

La Dieta Coherente es un estilo de vida basado en la variedad y la moderación. Nos permite alcanzar y mantener el peso ideal, de forma saludable y permanente ya que reduce los depósitos de  grasa corporal y además mantiene la masa muscular.

 

Previene y trata las patologías con componente de dolor e inflamación

 

Regula nuestro apetito gracias al equilibrio de los niveles de azúcar en sangre.

 

Regula la acidez del medio interno, gracias al vaso de agua con un chorrito de limón que se toma en el desayuno; y al consumo de alimentos alcalinizantes como frutos secos, hortalizas y verduras, evitando así enfermedades carenciales por agotamiento mineral como cansancio, anemia, osteoporosis, caries, uñas quebradizas, caída de cabello, etc. Hay que tener en cuenta que el estrés, los campos electromagnéticos, la contaminación ambiental y el sedentarismo, también contribuyen a la acidificación orgánica.

 

Mejora la salud gastrointestinal, evitando gases, estreñimiento, hinchazón abdominal, mediante el cuidado de la flora y de la mucosa intestinal intestinal, garantizando una pronta remisión de las patologías crónico-degenerativas antes mencionadas.

 

Retrasa el envejecimiento pues reduce la producción de radicales libres y propone un mayor consumo de alimentos antioxidantes.

 

Si seguimos la Dieta, sentiremos más vitalidad, y seremos  más fuertes frente a las infecciones.

 

La Dieta Coherente también aumenta los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores que regulan nuestro equilibrio emocional.

 

Otro aspecto muy interesante a desarrollar es la influencia de los lácteos en nuestra salud, así como la correcta combinación de los alimentos para evitar molestias gastrointestinales y acumulación de gases fermentativos. A modo de ejemplo la fruta de postre altera el aprovechamiento digestivo de las proteínas, provocando gases e hinchazón abdominal. Un caso similar es la fermentación de las féculas (pan, pasta, arroz, si se combinan con ácidos como vinagre, fruta muy ácida o madura).  Pero esto será revisado en nuestro siguiente artículo.

 

REFERENCIAS:

López Viéitez A. Dieta Coherente. Un Nuevo Yo en dos Semanas. Servicio Universidad. 2009.

Seignalet, J. La Alimentación la Tercera Medicina. Ed. Integral 2004.
Elastic Tits

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