El poder de los aceites esenciales en el tratamiento de la afonia

Es todavía el día de hoy, en el recuerdo los remedios contra la gripe y resfriados que mi madre una y otra vez repetía todos los inviernos. Recuerdo la casa impregnada con olor a tomillo -resultado de los vahos de vapor- recuerdo las famosas gárgaras de miel y limón, y los indispensables caramelos de menta que siempre llevaba en el bolso.

Pasados los años, recuerdo la eficacia y el alivio que suponían esas prácticas; por ello quise conocer el por qué y comprendí la necesidad de descubrir el modo de acción, así como encontrar los argumentos científicos que sustentaban tal eficacia.

Dentro de todos los efectos que provocan las afecciones invernales, algunos de los  más molestos son el dolor de garganta y  la afonía: En gran medida, dependemos de nuestras voces para informar y comunicarnos con nuestro entorno, es por ello que el cuidado de la voz resulta de gran importancia para no vernos limitados en nuestros quehaceres cotidianos, en definitiva, en nuestro día a día.

Cada vez son más los demandantes de  remedios naturales para el tratar los dolores de garganta y la afonía. Es por ello que en esta ocasión me gustaría hablaros del poder y fuerza de los aceites esenciales.

Los aceites esenciales se obtienen únicamente de algunas plantas aromáticas; plantas que desde siempre al ser humano le han fascinado; la fragancia de una flor es motivo suficiente para despertar interés, olvidar nuestros problemas, tener presente recuerdos, abrirnos el apetito o permitimos respirar a pleno pulmón.  Todos estos aromas que disfrutamos son los aceites esenciales,  son las fragancias naturales de las plantas. Estas fragancias son producidas por las plantas para su propio beneficio: repelente para insectos,  adaptación frente al estrés hídrico o intervenir activamente en los procesos de polinización.

Los aceites esenciales son líquidos, generalmente de escasa solubilidad en el agua. En cuanto a su composición química, generalmente, son mezclas complejas y ÚNICAS, formadas por un alto porcentaje en terpenos, y en menor medida, compuestos aromáticos. Esta heterogeneidad química trae como consecuencia las variables y diversas propiedades farmacológicas que presentan casi todos los aceites esenciales. Esto hace imposible la descripción detallada de todas ellas, así que, si me permitís, me acercaré a aquellas que nos ayudarán a reducir la afonía y mejorar nuestro bienestar bucal.

El Aceite esencial de limón: El aceite esencial de Limón se ha utilizado desde la antigüedad, pero alcanza la fama máxima cuando la Armada Británica comienza a utilizarlo para evitar el escorbuto de sus soldados en sus largas expediciones.

Una manera de conocer su importancia es conocer la cantidad de aceite esencial de limón que se produce, su producción sólo es superada por el aceite esencial de naranja; actualmente se producen 2500 toneladas al año.

Su obtención procede de la piel del limón, y se extrae mediante la presión de unas esponjas, las cuales después se exprimen.

Su composición: Limoneno (90%), Citral (2-3%), Cumarinas (Bergamotina y Limetina) y Flavonas (Diosmina y Limotricina).

Para los fitoterapeuticos franceses, el aceite esencial de limón recibe el nombre de Polivalent (Cura todo), por eso es imposible reflejar todas las cualidades,  de todas ellas citaremos sus propiedades antisépticas, antibacterianas y antivirales; además de utilizarse para aliviar el dolor de garganta (de ahí la práctica de realizar gárgaras con limón)

El Aceite esencial de tomillo: Este aceite esencial proviene de las partes aéreas del Thymus vulgaris. Se trata de una planta utilizada y muy extendida en la cuenca Mediterránea. Tal es su antigüedad que las primeras referencias históricas del tomillo se encuentran en el antiguo Egipto, donde era utilizado como ungüento de embalsamiento y quemado como purificador del aire contra las epidemias. Posteriormente los griegos también conocieron sus propiedades medicinales para los males del pecho y  como excelente antiséptico.

Entre su composición destacan Timol (20-55%), p-Cimeno (14-45%), Carvacrol (1-10%)gamma-terpineno (5-10%), Borneol (8%) y Linalol(8%).

Entre sus propiedades cabe destacar su acción expectorante al aumentar la movilidad de los cilios bronquiales y fluidificar las secreciones bronquiales para favorecer su eliminación. Demostrado esta su actividad antiespasmódica, ya que ejerce un efecto relajante del músculo liso bronquial, evitando así el fenómeno de la tos.

En resumen, por sus propiedades antiespasmódicas, expectorante y antiséptico, el tomillo esta especialmente indicado en el tratamiento de ciertas afecciones de las vías respiratorias altas. De fecho, la prestigiosa Comisión E del Ministerio de Sanidad alemán, ha aprobado el uso de tomillo en síntomas de bronquitis, tos y catarros de las vías respiratorias.

El Aceite esencial de menta: Esta aceite esencial es un planta de la que existen datos desde la antigüedad; existen evidencias de su uso en el Antiguo Testamento, en el que nos dice que lo usaban para perfumar los habitáculos y para aliviar el espíritu. En el “papiro de Erbers” la consideran una  planta   preciosa y  sagrada para el dios de la medicina: Thot.

Entre su composición cabe destacar: Mentol (40-70%), Carvona (20-30%), y otros como el Cineol, Limoneno, Mentona, Pineno y Timol.

La menta es conocida  por su olor fresco, intenso y penetrante. Estas cualidades son percibidas por el sentido del olfato aportándonos una sensación de frescor y bienestar.

Entre las numerosas propiedades que se le atribuyen, es su poder antiséptico, su acción antiinflamatoria y analgésica (por acción principalmente del mentol) las más conocidas. La acción analgésica se cree que es debida a la relajación del músculo como consecuencia del bloqueo de los canales de calcio que se encuentran en las terminaciones nerviosas donde son responsables de la liberación de neurotransmisores que participan en el dolor.

En definitiva, los aceites esenciales, son sustancias que pueden emplearse en el tratamiento de afecciones de las vías respiratorias superiores que vienen acompañadas de dolor y afonía.

Tras conocer la naturaleza y los efectos de los aceites esenciales, pude comprender el por qué de los caramelos de menta en el bolso, el olor a tomillo de mi casa y el por qué de las gárgaras de limón.
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