El líquido extracelular

¿Qué es el líquido extracelular?

Pensemos en una persona de 70 kg. La cantidad total de líquido de su cuerpo representa aproximadamente el 60 %, que equivale a unos 42 litros.

 

Prácticamente la totalidad de este líquido se distribuyen en dos grandes compartimentos:

– el 2/3 corresponde al líquido intracelular, que se encuentra dentro de las células y

– el 1/3 corresponde al LIQUIDO EXTRACELULAR y que se encuentra fuera de las células rodeándolas.

 

El líquido extracelular se distribuye entre:

– el líquido intersticial que se encuentra entre los espacios entre las células y que supone el 80% y aporta los nutrientes a las células y a su vez se encarga de la retirada de los deshechos celulares y

– el plasma que es la porción líquida de la sangre y representa el 20% y el resto son las células sanguíneas.

 

Un terreno biológico sano favorecerá la salud y un terreno tóxico producirá síntomas de adaptación a la nueva situación, pero esto será temporal ya que si esta situación se mantiene aparecerá la enfermedad.

Entre el compartimento intracelular y el extracelular hay un continuo intercambio para mantener el equilibrio y por tanto, la salud.

El líquido extracelular puede convertirse en un excelente aliado para avisarnos de nuestro estado de salud, incluso antes de que se desencadene la enfermedad. Es el líquido extracelular, el terreno donde viven nuestras células, de donde toman su alimento y a donde vierten sus desechos que son transportados hacía el torrente sanguíneo para posteriormente ser eliminados al exterior a través de los emuntorios (riñones, pulmones, etc.). Este sistema de entradas y salidas debe mantenerse en equilibrio, ya que un déficit de nutrientes o un exceso de residuos alterará el terreno y en consecuencia el pH que empezará a ponerse ácido, favoreciendo la aparición de enfermedades. El pH de la salud es un pH alcalino, de 7.4.

Respecto al terreno ya decía Rudolph Virchow, padre de la Medicina Patológica, (1920) “Los gérmenes no son la causa de la enfermedad, sino que buscan su hábitat natural -los tejidos enfermos-, de igual manera que los mosquitos buscan en agua estancada y putrefacta, pero no son la causa de la putrefacción del agua

El líquido extracelular puede convertirse en un excelente aliado para avisarnos de nuestro estado de salud, incluso antes de que se desencadene la enfermedad.

Por tanto, un terreno biológico sano favorecerá la salud y un terreno tóxico producirá síntomas de adaptación a la nueva situación, pero esto será temporal ya que si esta situación se mantiene aparecerá la enfermedad.

 

¿Qué podemos hacer para mantener el terreno en condiciones adecuadas para la salud desde nuestra alimentación?

Está claro que la base consistirá en evitar que el organismo se acidifique. Lo ideal sería una dieta que tuviese aproximadamente un 75% de alimentos alcalinos, aunque es conveniente comenzar el cambio de dieta de una manera gradual, introduciendo alimentos alcalinizantes en una proporción de dos partes de productos alcalinizantes por una acidificante, e ir aumentando la proporción a favor de alimentos alcalinizantes.

Los alimentos más ALCALINIZANTES:

Los cereales integrales como el arroz integral, trigo sarraceno, el mijo, la quinoa, centeno, cebada, etc. Como aporte de hidratos de carbono complejos.

Las semillas de lino, sésamo, calabaza y girasol que aportaran además ácidos grasos insaturados.

Las legumbres como aporte de proteínas vegetales pero consumiéndolas en pequeñas cantidades. Pensemos en cómo sería una paella con garbanzos, de estos, que son las proteínas sólo añadiríamos un puñado.

Verduras de hoja, de raíz o redondas, cocinadas al vapor o crudas. Las solanáceas como pimiento, tomate, berenjena, patata y calabacín son más acidificantes, mejor no abusar de ellas.

Para mantener el terreno en condiciones la base consistirá en evitar que el organismo se acidifique, manteniendo una dieta que tuviese aproximadamente un 75% de alimentos alcalinos.

Frutas de la temporada y distribuirlas a lo largo del día, no tomar demasiada fruta a la vez. Y una curiosidad, el limón a pesar de su gusto ácido es un gran alcalinizante y se puede consumir añadiéndolo a un caldo de cebolla y apio que tiene no sólo efecto alcalinizante sino también resulta un caldo desintoxicante.

El te kukicha, el kuzu y la pasta umeboshi, son tres productos utilizados en la cocina macrobiótica con gran poder alcalinizante.

Y por otra parte, para  mantener la alcalinidad del líquido extracelular deberían evitarse el exceso de los alimentos mas ACIFICANTES como los azúcares refinados (dulces, pasteles, chocolate, refrescos, zumos envasados, miel, etc), harinas refinadas (pan de trigo refinado, pastas de trigo, empanadas, etc.), carnes rojas, caza, cerdo, fiambres, mariscos, lácteos, huevos, alcohol y café.
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