maestro y discípulo montañas al fondo

El Koan es el método de enseñanza tradicional utilizado por la escuela Rinzai en el budismo zen, en ocasiones lo práctica también la escuela Soto.

Los Koanes son afirmaciones camufladas o historias que consisten en emplear expresiones o frases envueltas en contradicción.

Los maestros proponen preguntas o problemas a sus estudiantes durante el aprendizaje con el tiempo muchos de esos tropiezos y los problemas que ocasionaban iban pasando de generación en generación hasta crear colecciones de Koanes como el Mumonkan (son 48 koans copilados en el siglo 13 por el maestro zen chino Wumen hui-k’ai) y el Hekiganroku(es una compilación de 100 koans)

Los koans permiten al maestro ver si sus alumnos llegan a comprender el zen, no desde un punto intelectual si no desde la aplicación en la vida cotidiana. En el estudio de los Koans es aconsejable que te dejes guiar por un maestro porque si no desembocara en la resolución superflua de historia.

Además un maestro le revelara al alumno nuevas y diferentes perspectivas en la práctica del zen.

El objetivo final que tenían estos relatos era que el discípulo consiguiera escapar de su mente limitada y consiguiera alcanzar el satori, la iluminación. Solo aquellos que consiguen vivir en el zen consiguen comprender un koan tras otro. Es como si tuvieras el poder de atravesar una puerta cerrada tras otra sin que las limitaciones de tu mente te lo impidan.

Un artículo de Juan Yanes me lleva a seleccionar mis koan favoritos de todos los tiempos:

La mente se está moviendo

Dos monjes estaban discutiendo acerca de una bandera. Uno dijo: La bandera se está moviendo. El otro dijo: El viento se está moviendo. Sucedió que el sexto patriarca, Zenón, pasaba justamente por ahí. El les dijo: Ni el viento, ni la bandera; la mente se está moviendo.

Lava los platos

Un monje dijo a Joshu: Acabo de entrar en el monasterio. Por favor, enséñame. Joshu le preguntó: ¿Has comido ya tu sémola de arroz? El monje contestó: Ya la he comido. Joshu dijo: Entonces deberías lavar tu tazón.

El camino

Joshu preguntó al maestro Nanse, “¿Cuál es el verdadero Camino?”

Nansen respondió, “El camino de cada día es el verdadero Camino”.

Joshu preguntó, “¿Puedo estudiarlo?”.

Nansen respondió, “Cuanto más lo estudies, más te alejarás del Camino”.

Joshu pregunto, “Si no lo estudio, cómo puedo conocerlo?”.

Nansen respondió, “El Camino no es de las cosas que se ven, ni de las cosas que no se ven. No es de las cosas conocidas, ni de las cosas desconocidas. No lo busques, ni lo estudies, ni lo nombres. Para alcanzarlo, ábrete con la amplitud del cielo”.

Cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo.

Maestro, ¿qué haces tú para estar en el camino verdadero?.

- Cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo.

- Pero esas cosas las hace todo el mundo.

- No es cierto. Cuando los demás comen piensan en mil cosas a la vez. Cuando duermen, sueñan con mil cosas a la vez. Por eso yo me diferencio de los demás y estoy en el camino verdadero.

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