Trabajando con autoestima

Uno de los lugares donde nos probamos a nosotros mismos y nuestros límites es en nuestro lugar de trabajo. También suele ser uno de los sitios donde más nos cuesta respetar y mantener nuestras ideas, dado a veces lo complicado de la situación. Como empleados tenemos miedo a posibles represalias de nuestros jefes y como jefes tenemos miedo a no ser respetados. Dentro de todo esto, sale en juego nuestra personalidad, y nuestras pautas y muchas veces volvemos a casa con un vacío difícil de llenar. Todo lo que vale para mejorar nuestra vida en general también nos sirve para aplicar en el trabajo. Ten presente que los cambios se pueden llevar a cabo, que todo es posible y que comienzan en tí. Lo importante es la actitud. Los pequeños cambios nos llevan a los grandes. Aquí van algunos puntos donde puedes poner tu atención:

 

·         En la medida de lo posible libérate de cualquier energía de crítica. Este es uno de los hábitos más grandes del ser humano, así que no te culpes, es un tema pendiente para todos en mayor o menor medida. Recuerda que muchas veces cuando hablamos de alguien estamos proyectando (vemos en los demás lo que no vemos en nosotros mismos). A lo mejor te sirve hacerte esta pregunta: ¿Qué tiene esta persona que me molesta? ¿Algo de lo que veo en ella está en mí, en mayor o menor medida?

·         Los “vampiros energéticos”: Suele ser lo que más nos agota en el trabajo. Solemos reconocerlos al instante, el problema suele ser poner el límite. Te puede ayudar pensar que si estás en esa situación “tú” le estás dando parte de tu energía (a través de ayuda, escucha, etc). Si te resulta difícil quitarle tu atención de golpe, puedes probar un pequeño truco, cada día concédele menos tiempo (si sueles estar con esa persona 20 minutos, que sean 10 o 15; si son 10 minutos reduce a 5). No te sientas mal si caes en la misma pauta, poner límites es difícil de aprender y se consigue con pequeños pasos.

·         Equilibrio entre “dar y recibir”. Si das mucho y recibes poco te sentirás agotado y con el tiempo aparecerá el resentimiento y otras emociones. Si te resulta complicado, comienza con gente de tu mismo nivel jerárquico, después cuando se refuerce tu confianza irás ampliando. Y si eres de los que estás acostumbrado a recibir normalmente, prueba a dar, tus compañeros lo agradecerán y fluirá más fácilmente la energía.

·         En la medida de lo posible rodéate de personas positivas. Si eres positiva/o por naturaleza para tí será algo habitual. Si por el contrario necesitas autoestima, alegría, amigos o buenos compañeros de trabajo, sea lo que sea, empieza por buscar la compañía de las personas que ya la tienen. Lo positivo atrae positividad, lo negativo atrae negatividad. Y recuerda: la energía que movilizas para los cambios nunca se pierde.

·         A través de las constelaciones familiares vemos la importancia del lugar que ocupa cada miembro de la empresa, del primero al último. Atención si diriges una empresa por pequeña que sea, si quieres que el personal esté a gusto, encuentra la manera de respetar el orden de llegada de cada uno a la empresa. Los últimos que llegan no pueden tener privilegios sobre los más antiguos en el mismo nivel de la cadena.

·         Respeta la cadena de la jerarquía. Todos en el puesto en el que estamos nos enfrentamos con problemas diarios, el respeto es la rueda que mueve una “buena” empresa.

·         El perdón como higiene personal. La misericordia es un concepto elevado en el que los orientales nos pueden enseñar mucho. Si es la primera vez que entras en contacto con este tema, simplemente decir que el perdón nos libera a nosotros, permitiéndonos movernos más libres por la vida. Si te sientes dañado en el trabajo, exprésalo, es mejor que ir acumulando deudas pendientes con los demás.

·         Concepto “ganar-ganar” sustituyendo al antiguo ganar-perder como motor del trabajo de equipo. El hecho de que los demás ganen, no implica que yo pierda. Esta es una idea que está en nuestra mente. Si conseguimos fluir con el concepto “ganar-ganar” nuestras posibilidades irán en aumento y nuestra vida se volverá más plena.

·         La gratitud amplía nuestras posibilidades y nos genera bienestar. Si no te gusta tu trabajo, prueba a bendecirlo con amor y si esto es demasiado para ti, simplemente da las gracias, por tu jefe, compañeros de trabajo, tu puesto, etc… y verás como los pequeños milagros ocurren. Si no lo crees, pruébalo.

·         Define bien tus metas en el trabajo. Ámbito en el que desarrollarte, funciones que quieres desempeñar, estudios para llegar a conseguirlo, tipo de personas con las que te quieres relacionar, clientes… y todo lo que se te ocurra, ponle fechas, sé lo mas creativa/o que te apetezca y todos los días visualízalo.
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