
http://www.flickr.com/photos/diyanakamaruza/3363741415/
Vivimos en una sociedad que esta en continuo cambio, cada vez a velocidades más grandes, el ritmo de vida ha aumentado notablemente, y tenemos un acceso más rápido a la información, por lo que cualquier cosa que queramos saber o tener fluye más rápida hacia nosotros siendo más fácil el poder materializarla.
Este estado de cosas

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Un discípulo llega al maestro y le pide que le ayude, pues tiene mucha Ira y el maestro le dice:
- Muéstrame esa ira,
- Ahora mismo no la tengo- Contesto el discípulo.
El maestro le dice que regrese cuando la tenga, y el discípulo se marchó.

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Una anciana visitó a un Maestro Zen para solicitarle un amuleto que la protegiese de los demonios. El maestro le dio una bolsita con un papel caligrafiado en su interior.
Después de muchos años curiosa por saber el contenido de la inscripción, lo abrió y leyó: “cuando tenemos ilusiones, los tres mundos se convierten en un campo de batalla, en una lucha”.

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Takuan, un célebre maestro Zen, enseñó a Miyamoto Musashi la verdadera esencia del kendo.
Una vez, el shogun invito a Takuan y a un maestro del sable muy renombrado a que fueran a su palacio. Un tigre, regalo del rey de Corea, esperaba en su jaula.
El shogun dijo:
- Tenéis que entrar en la jaula del tigre.
El maestro de esgrima entró en la jaula con su sable y se aproximó al tigre, que amedrentado por su digna postura, se refugió en un rincón. Seguidamente, salió de la jaula.
El shogun, dirigiéndose a takuan, le dijo:
- -Ahora entra tu.
Este, entrando en la jaula del tigre se acercó a él y se puso a jugar, a rascarle las orejas y a acariciarlo.

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Antaño los monjes eran vegetarianos, castos, no bebían sake y permanecían solteros.
El Abad de eihei-ji Hara tazan, que anteriormente había sido profesor en la universidad de Tokio donde daba conferencias sobre budismo, se tomaba estos kay a la ligera.
Un día, un hombre rico lo invitó a comer a su casa junto con un maestro de moral, Honshorishi. Una geisa trajo sake. El maestro de moral reusó la bebida, pero el maestro de Hara bebió y apreció su calidad:
- ¡está muy bueno! Los que no pueden beber esto, no son hombres.
Honshorisi se encolerizó:
- ¿pretende usted decir que yo no soy un hombre?
- No, usted es un buda – contestó Hara.
Todos los presentes se rieron mucho con esta respuesta, incluso el maestro de moral, desarmado por la sabiduría de Hara.





