Ciencia y naturopatía

LA CIENCIA no es un cuerpo doctrinal rígido y dogmático sólo en poder de unos cuantos, la ciencia o método científico, lo dice la palabra, es una metodología de trabajo al alcance de cualquiera. Debemos aquí dejar muy claro el hecho de que se presente a la medicina oficial como la única que enarbola la bandera de “la ciencia” y a los naturópatas se nos quiera meter en el saco de “lo no científico”, pero los naturópatas usamos exactamente el mismo método científico, es más, al no estar “dirigidos” por poderes interesados, contrarios a la ciencia, no tergiversamos las inmutables “leyes de la naturaleza”, que son en realidad las verdaderamente científicas y reproducibles por cualquiera, cuya observancia nos mantiene sanos, o cuya recuperación nos cura.

 

Además la medicina es única, ya que no hay dos anatomías, ni dos fisiologías, ni dos bioquímicas, etc., por lo que, tanto médicos, como naturópatas, osteópatas, y demás técnicos hemos bebido en las mismas fuentes (o así debería ser en teoría), y en lo que nos diferenciamos es en el uso de diferentes terapias equilibradoras o sanadoras.

Desearía que la medicina viera a los naturópatas como colaboradores y no como competidores, o incluso enemigos a combatir (que básicamente es la idea más generalizada, con honrosas excepciones), sin embargo, a pesar de estar subidos en el mismo barco de la salud, unos viajan en los camarotes de lujo con prerrogativas y otros quieren que viajemos en los sótanos o en los camarotes de tercera clase (otra vez más los intereses creados están de por medio) bien es cierto que los médicos hacen una carrera muy dura, de varios años y su preparación es excelente en cuanto al conocimiento de las enfermedades y su tratamiento (básicamente con medicamentos y cirugía), pero también es verdad que su preparación es casi nula en el conocimiento de la salud y de todos los factores que la potencian y la conservan, y en esto los naturópatas vamos muy por delante.

Yo, esta situación la he definido siempre con una frase que utilizo desde hace muchos años, y que es compartida por bastantes amigos médicos, y que da una idea aproximada de la situación actual: un médico sabe mil veces más que un naturópata de enfermedades, pero un naturópata sabe mil veces más que un médico de salud, de como conservarla y como prevenir las enfermedades.De ahí la necesaria colaboración entre ambas ramas como única forma de conseguir un verdadero estado de salud general entre todos los ciudadanos. No podemos dejarnos engañar cuando nos dicen que tal o cual país tiene un estado de salud muy bueno al poseer un elevado número de camas hospitalarias por habitante, en todo caso sería exactamente al revés, un país es mucho más sano cuantas menos camas por habitante necesita.

Es de dominio público que las políticas de todos los estados occidentales es siempre la protección de los intereses de las grandes empresas del sector far- macéutico, en detrimento de la salud de todos los ciudadanos, sólo así se justifica que cada día haya más restricciones a todos los productos y empresas que potencian la salud, y que como tal van en contra de los intereses de aquellas.

Tal y como están hoy las cosas es muy rentable potenciar la enfermedad. Las zancadillas a los productos naturales, casi todos inocuos y sin efectos secundarios, son constantes, muchas plantas que han demostrando tener efectos muy positivos para la salud y sin apenas efectos secundarios han pasando sistemáticamente a la “lista negra” de plantas “prohibidas”, los productos dietéticos tienen terminantemente prohibido poner indicaciones de para que sirven, por ejemplo una vitamina C inocua hasta cantidades exorbitantes, no puede poner en el envase sus demostrados efectos beneficiosos: que sube las defensas o que es buena para el resfriado, o que es imprescindible para la síntesis del colágeno, o potencia el interferón celular, la empresa que tuviera la “osadía” de indicarlo sería inmediatamente sancionada, sin embargo esto mismo, lo anuncia una multinacional en televisión (infringiendo sistemáticamente la ley de publicidad y tergiversando muchas veces la verdad) y no pasa absolutamente nada, allí si que se puede decir que tal o cual producto alimenticio baja el colesterol, que otro sube las defensas, que otro fortalece la flora intestinal, etc.

El rasante de la doble moral se utiliza en nuestro país continuamente en este tema, tanto es así que después de numerosas denuncias de empresas españolas que se sentían discriminadas al prohibírsele comercializar productos que son de libre circulación en el resto de los países europeos,(también denunciaron estos hechos varias empresas extranjeras a las que no se las dejaba comercializar sus productos en España, cuando en el resto de Europa no tenían impedimento alguno) tras varios avisos por estas continuas y arbitrarias irregularidades y varios intentos de cambiar las cosas con la Administración española, la Comisión Europea ha terminado por llevar a España ante el Tribunal de Justicia de la Comunidad por el incumplimiento reiterado de la normativa comunitaria en esta materia, ¡ya era hora! (para más información sobre este tema consultar la revista Discovery Dsalud Nº 95, Pág. 23 y siguientes, el artículo no tiene desperdicio).

Esperemos que la sanción sea ejemplarizante para que se terminen las arbitrariedades de una vez por todas. Y los que nos dedicamos de verdad a fomentar nuestra propia salud, la de nuestros hijos y de nuestros pacientes,podamos usar productos cuyas bondades son científicamente innegables y que hoy en día están prohibidos, única y exclusivamente por puros intereses comerciales, teniendo que conseguirlos en Andorra, Francia o Portugal, y lo que esmucho peor, tenemos que tenerlos escondidos y ocultos como si fuéramos delincuentes o contrabandistas. Son situaciones totalmente kafkianas y surrealistas propias más de una dictadura que de una democracia.

A pesar de todo lo manifestado anteriormente soy una persona abierta, de mente positiva y nada pesimista y creo que toda esta serie de desmanes terminarán algún día, pero, por supuesto, debemos todos implicarnos y aportar nuestro granito de arena en que las cosas cambien, por el bien de todos. Tenemos que ser autocríticos y filtrar con la razón todas las informaciones que nos llegan, ya que hay demasiada paja y muy poco grano.

Es paradójico que en la era de la información se hagan tantos esfuerzos por parte de los poderes fácticos, para mantener a todo el mundo en la ignorancia de todas las cosas importantes de la vida.

Ya lo decía Buda “Todos los males nacen de la ignorancia”, y los que viven de ello quieren que siga siendo así el mayor tiempo posible, pero está en nuestras manos el evitarlo no siguiéndoles el juego. Para terminar os dejo dos frases para meditar, la primera de ellas del filósofo francés Voltaire: “la salud es demasiado importante para dejarla enmanos de los médicos”,y la segunda es de la propia Organización Mundial de la Salud “la salud no puede ser nunca coto exclusivo de los servicios sanitarios, sino preocupación de todos”.
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